jueves, 4 de septiembre de 2008

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Alejandra Ortega Rodríguez
  • LA DESCOMPOSICIÓN SOCIAL OCULTA EN LAS LEYES

El acalorado debate que sostienen hoy en día grupos de izquierda y de derecha, así como representantes populares de todos los partidos políticos sobre la despenalización del aborto, la aprobación de leyes como la de Sociedades en Convivencia, o las reformas al Código Civil del Distrito Federal que permiten el divorcio de forma unilateral, es decir, el divorcio exprés, dejan al descubierto una serie de conveniencias y de intereses ocultos que van más allá de una mera posición política en beneficio de ciertos sectores de la sociedad.

Así, mientras la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaraba como constitucional la despenalización del aborto en el Distrito Federal, originando oleadas de reacciones y de críticas tanto a favor como en contra, científicos de la NASA descubrían vida en Marte, lo cual es un hecho de enorme trascendencia para la humanidad pues cambian con ello muchas de las teorías sobre el origen del Universo y del propio devenir de la humanidad.

La relación entre ambos hechos es notable, puesto que para los magistrados, diputados, jueces, organizaciones sociales, y hasta para el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, la vida de un ser humano no inicia sino hasta la doceava semana de gestación en el vientre de una madre, para los científicos, astrónomos, ingenieros, y todos los anteriormente señalados, la molécula de agua encontrada en Marte es un vestigio válido de la existencia de vida en ese planeta.

Las incongruencias e inconsistencias son muchas. No es posible afirmar que lo que hay dentro del cuerpo de una mujer embarazada de 12 semanas no es una vida, cuando existen innumerables evidencias científicas de que desde los primeros días de gestación, un corazón empieza ya a latir por sí solo y en un ritmo muy distinto al de la madre.

La ética, la moral y los valores humanos están cada vez en mayor peligro pues leyes y reformas como estas generan una sociedad irresponsable, una sociedad a la que se le ofrecen soluciones prontas a sus problemas, sin reparar en los daños intrínsecos que éstas generan.

Ello motiva además, a que los ciudadanos no asuman las consecuencias de sus actos, pues el propio Estado les está otorgando soluciones fáciles y rápidas so pretexto de hacer leyes más justas y a favor de la libertad. Y no hay que olvidar que en el ejercicio de la libertad debe existir también la responsabilidad y el compromiso por parte de la sociedad.

Pero no es sólo la legalización del aborto lo que preocupa a muchos mexicanos, lo es también la Ley de Sociedades en Convivencia, la cual otorga beneficios legales a las parejas de homosexuales que deciden vivir juntos, en un marco jurídico y legal que no es muy claro y convincente.

Esta nueva Ley deja abierta además, la posibilidad de que en un futuro los convivientes puedan adoptar menores, sin embargo, a pesar de que la intención es elevarlos al rango de “familia”, lo cierto es que por muchos derechos que se les pretenda otorgar, nunca podrán conformar una familia como tal, y esas situaciones son las que deberían estar muy claras y delimitadas jurídicamente.

Queda claro que todas las personas tienen derecho de vivir en pareja, ya sea como una unión libre o en matrimonio, sin embargo, aunque mediante una legislación se pretenda proteger el patrimonio de esas minorías, no es indispensable considerarlos y elevarlos a la calidad de familia para que ello surta efecto, pues existen en México figuras jurídicas y normas que cumplen con el propósito de garantizar el derecho sobre los bienes generados entre personas.

Asimismo, los divorcios unilaterales es un asunto que merece ser revisado, pues basta con que alguno de los cónyuges lo solicite, y sin pruebas y de forma rápida se lleva a cabo la disolución del matrimonio.

Así, el propio Estado promueve que la unión entre dos personas sea, de alguna manera, un vínculo efímero que se pueda interrumpir en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia.

Parece ser que el objetivo de todas estas leyes es propiciar la desvalorización en el seno de una sociedad tradicionalista y creyente como la mexicana para, finalmente, minar y poner en riesgo la permanencia del núcleo más importante de toda sociedad: la familia.

No cabe duda que uno de los motivos que impulsan estos cambios es el materialismo exacerbado que envuelve a todos los países del mundo, en donde lo que importa es consumir bienes materiales para satisfacer necesidades inducidas y creadas por el propio sistema que nos rige, bajo la motivación de ascender, a través del consumismo, en el escalafón social y económico que garantice al individuo el reconocimiento de la sociedad.

El sistema capitalista, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la teoría malthusiana, los grupos feministas, la izquierda radical y la derecha más dura, así como el hedonismo, el pragmatismo de la cultura oriental y el consumismo estadounidense, son factores que inciden en la descomposición social de los últimos años, no sólo en México, sino en casi todos los países del mundo.

Esta descomposición social ha conducido a sociedades como la nuestra a que se eleve el número de divorcios y de abortos, asimismo, ha generado que los índices de delincuencia aumenten a un ritmo vertiginoso, que el número de familias desintegradas crezca también, provocando generaciones de individuos cada vez más vulnerables y necesitados de cubrir carencias emocionales, a través del consumismo.

En este sentido, mucho se ha especulado sobre la intención que tiene el FMI para que los países en vías de desarrollo detengan los altos índices de natalidad por considerarlos una carga económica para los desarrollados, y que sean menores los recursos que la institución les inyecte.

La teoría malthusiana que algunos intelectuales y economistas aseguran, se ha aplicado en diversos países con el fin de reducir también el crecimiento poblacional para que los recursos materiales sean suficientes, pues su autor Thomas Malthus, señalaba que mientras la economía crecía de forma aritmética, la población crecía de forma geométrica, lo que tendría como resultado que en el largo plazo, escases de alimentos y productos para derivar en una catástrofe.

Sobre los grupos feministas, que cada vez son mas y más radicales, promueven ideas que a la postre han incidido de manera negativa en la consolidación de los principios y valores que son el sustento de la vida familiar.

Entre las medidas que han impulsado está la del aborto, como una solución a un problema socio económico bajo el pretexto de que la mujer es libre de decidir sobre su propio cuerpo; promueven además, la equidad de género que muchas han mal interpretado para abandonar responsabilidades tan importantes como el cuidado de los hijos y de la familia.

Y no es que las mujeres tengan que dedicarse únicamente al hogar, sino que dicho asunto lo han desvirtuado y con el afán de competir con los hombres por una igualdad absurda, olvidan que son ellas, por antonomasia, las principales promotoras y responsables de reafirmar los valores éticos y morales en los hijos.

Mas allá de esto, el propio sistema imprime en los sujetos la idea de que para ser feliz y vivir mejor, el padre y la madre deben trabajar por igual, tanto dentro, como fuera del hogar y contar con mayores recursos económicos, es decir, que en las familias haya más dinero y menos hijos para adquirir más bienes y servicios en detrimento de la estabilidad y permanencia de la familia.

Todo ello es reflejo de una estrategia mundial de desestabilización, cuyo objetivo último es el consumo y el gasto.

Por esto, no es de extrañar que a últimas fechas veamos oleadas de información, productos y actividades que son ajenas a nuestra cultura, como la práctica del yoga, el feng shui, el horóscopo chino, las prácticas tántricas, etcétera, que son instrumentos para alejar a los individuos de la parte occidental del planeta, donde además existe una mayoría de creyentes católicos y cristianos, de sus tradiciones y costumbres para adoptar unas nuevas.

El objetivo final es adoptar una mentalidad aparentemente más mística. Pero si observamos con detenimiento, nos damos cuenta de que son prácticas que vienen de países como China, que buscan contar con mayores adeptos a sus costumbres y mercancías. ¿Cómo lograr penetrar de forma más efectiva en países potencialmente consumidores de sus productos? Pues construyendo una relación ideológicamente más estrecha y similar.

Algo parecido sucede con nuestros vecinos de Estados Unidos, que son los principales promotores de anti valores desde hace años. Muchos aseguran que es clara su intención de adentrarse a los países de América Latina para su explotación y convertirlos en mercado de sus productos y abastecedores de materia prima y mano de obra baratas.

Ocupan para ello, entre otras medidas, la incursión de distintas sectas religiosas que ofrecen a los mexicanos católicos atractivas soluciones, no sólo a sus necesidades espirituales, sino también a las materiales, pues en algunas de éstas sectas los convierten en prácticamente trabajadores asalariados para conseguir más adeptos.
Una sociedad dividida y sin una cultura y moral sólidas es peligrosamente vulnerable a los intereses políticos y económicos de entes tanto nacionales como extranjeros.

Todo esto demuestra también que ni una derecha anquilosada, ni una izquierda radical resuelven de fondo los problemas que esconde toda la confusión que deriva de la maraña pseudo ideológica impulsada desde uno y otro lado.

Una izquierda que aparentemente critica y denosta modelos económicos como el capitalismo y el neoliberalismo, pero que a final de cuentas parece que trabaja en su favor al promover muchas de las ideas y estrategias que ocultan la realidad a los ojos del ciudadano común y les reditúa enormes dividendos políticos y económicos tanto en el país como en el extranjero.

Por otra parte, la derecha más rancia no ha mostrado capacidad para incidir de manera positiva y eficaz en convencer a la sociedad sobre los valores que promueven y las ventajas que tiene su aplicación en la vida diaria, pues ahora parecen más interesados en buscar posiciones políticas y de poder.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sí que está de pensarse este tema.

Ahora que leo este artículo me doy cuenta de que la promoción del aborto, de las bodas entre homosexuales, de la posibilidad de que homosexuales tengan derecho a adoptar niños y de las feministas fanáticas son asuntos relacionados.

Y todo eso es promovido por el PRD, que anda por la vida pregonando que es el máximo promotor de los derechos humanos.

En cuanto al tema del aborto, yo opino que las mujeres son libres de decidir sobre su cuerpo, por supuesto, pero no sobre el de otras personas como son sus hijos, así hayan sido recientemente concebidos.

Tal vez cuando el embarazo no sea responsabilidad de ellas, como en el caso de las violaciones, se podría considerar alguna medida como ésta, pero cuando se embaracen porque de manera conciente incurrieron en una acción de riesgo, entonces deben hacerse responsables de sus actos.

En cuanto al matrimonio entre homosexuales, creo que tienen derecho a tener una figura legal para adquirir derechos de su vida en pareja, pero de ninguna manera algo equiparable jurídicamente a una familia.

Eso es antinatural. Si se hace una ley para decretar que los homosexuales pueden formar una familia es tanto como decretar que los humanos podemos volar sin necesidad de artilugios. Es como decretar algo que en la práctica es imposible.

De Aquí y de Allá dijo...

Cuando se cae en el exceso y en el fanatismo, como es el caso de las feministas y otros grupos de la sociedad que reclaman justicia y libertad para hacer y decidir sobre ciertos asuntos que les competen únicamente a ellos, se pierde generalmente la perspectiva, y éste es el caso.

Lo que yo opino es que no puede ser tratado un ser vivo, aunque sea apenas un cúmulo de células y de incipientes órganos y terminales nerviosas, como una parte del cuerpo de la mujer, porque entonces lo estaríamos equiparando con algo como un tumor que se puede extirpar sin afectar a nadie más que a quien lo tiene.

Anónimo dijo...

la iglesia esta en contra del aborto...
si pasa de los 3 meses es un aborto
la sociedad es ambigua con respecto a esto: algunos lo apoyan dependiendo de las situaciones, otros estan en contra completamente y algunos estan totalmente de acuerdos.
yo creo q es asesinato, igualmente puedes tenerlo y lo das en adopcion pero para mi el aborto es muerte

Anónimo dijo...

Bienvenido el aborto. Ojalá que nazcan menos, o de ser posible, ningún otro niño para ser
salvajemente maltratado. Que nazcan únicamente aquéllos que van a ser amados y disciplinados con amor. Saludos.

Anónimo dijo...

¿A quienes incuímos dentro del círculo de aquellos por quienes la sociedad será responsable? ¿Los ancianos, los enfermos incurables, los que son irremediablemente pobres, los que están gravemente lisiados...? ¿Y qué de los niños por nacer que no son deseados, que causan inconveniencias sin culpa propia, los pequeños que aún no han nacido, que no pueden protestar en las calles, que no pueden votar ni escaparse, pero que son diminutos miembros de la familia humana? ¿Es que tenemos tan poca imaginación en lo que respecta a la moral que no podemos comprender que lo que hay en la matriz de la mujer embarazada es un pequeño miembro de la familia humana, cuyo derecho a la vida viene del Dios Todopoderoso? Nuestro derecho a la vida es un don, no un logro; nosotros no lo conseguimos, sino que estamos dotados de él desde el momento de nuestra creación... entre los derechos inalienables que no pueden ser eliminados por votación de este Congreso ni por juzgado alguno, está el derecho a la vida.

Anónimo dijo...

sociedades en konvivencia. kada uno de nosotros komo personas, tenemos derecho a decidir ke tipo de vida keremos llevar. estoy en akuerdo con ke puedan vivir juntos y realizar una vida en pareja(2 personas del mismo sexo) eso no signifika ke yo sea homosexual, solo ke hay ke entender ke en nuestra sociedad vamos a encontrar cosas que aunke no nos parezcan, seguiran permaneciendo en ella. hay ke respetar el sentir de los demas, siempre y kuando no nos afecte como personas, pero en lo ke no estoy de acuerdo es en la familia homosexual. los niños son la base de las sociedades futuras...ya aunke debemos cambier la mentalidad para inculcarle a nuestros hijos los cambios que ha sufrido el mundo con el paso del tiempo...hay cosas ke deben permanecer asi...y es una sociedad formada por hombre, mujer e hijos.