- ¿AJUSTES O DESAJUSTES?
Los recientes relevos en el gabinete del presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, que constituyeron el ajuste número 18 en lo que va de la actual administración federal, han desatado una serie de especulaciones en los diferentes medios de comunicación nacionales, muchos de los cuáles especulan sobre las causas de las salidas y enroques en el gobierno federal.
El caso que más llama la atención, por supuesto, es el de la salida de Fernando Gómez Mont de la Secretaría de Gobernación, cuando en los hechos había sido tal vez el más solvente, serio y comprometido con la política interior de México de los secretarios de Gobernación con los que ha contado el país en los últimos años.
Sobre los motivos que originaron su renuncia, la mayoría de las especulaciones que se han vertido, con claros fines partidistas, son en el sentido de que había perdido su capacidad de interlocución con los distintos partidos políticos a raíz del incumplimiento hecho con la dirigente nacional del PRI y sus diputados federales para que se aprobaran el Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos de este año a cambio de que el PAN no hiciera alianzas con el PRD en aquellos estados en los que en 2004 hubo elecciones locales.
Algunos otros especulan respecto del fastidio que ya tenía el prominente abogado en torno a las presiones recibidas no sólo de los actores políticos de oposición, sino hasta del propio partido al que él mismo ayudó a fortalecer por varias décadas, lo que incluso derivó en su renuncia a su militancia panista.
Lo cierto es que ni los bandazos del dirigente nacional del PAN, César Nava Vázquez, ni la falta de respaldo que en ocasiones tuvo de la Presidencia de la República, sumados a la sistemática crítica de la oposición y los recientes procesos electorales que derivaron en una enfurecida reacción priísta que ya se regodeaba con la posibilidad de ganar las 14 elecciones locales del pasado 4 de julio, pusieron a Gómez Mont ya no a dos fuegos, sino en una encrucijada compleja que le restaba autoridad y la posibilidad de fomentar el diálogo para lograr la gobernabilidad en el país.
Así las cosas, quien más gana con el relevo en la Secretaría de Gobernación es el propio Fernando Gómez Mont, quien nunca ha sido del grupo calderonista y a quien se le veía sonriente en el acto donde el presidente Calderón anunció los relevos y enroques en su administración, porque con su trayectoria no tiene necesidad de un desgaste de tales dimensiones en el que incluso se puso en la mira hasta de grupos delincuenciales a los que institucionalmente tuvo que retar, enfrentar y advertir en diversas ocasiones, al mismo tiempo que algunos sectores de la población y actores políticos le vigilaban y criticaban cualquier paso que daba o postura que asumía.
El gran perdedor es México, porque en su lugar se designó, como cuarto secretario de Gobernación en lo que va de la administración de Felipe Calderón, a José Francisco Blake Mora, panista y amigo del presidente que hasta hace unos días se desempeñaba como secretario de Gobierno en Baja California, estado en el que deja el antecedente de que el PAN perdió no sólo el gobierno estatal, sino el Congreso del Estado y todos los ayuntamientos.
Si bien, entre los partidos de oposición hay desconcierto por el bajo perfil del nuevo secretario de Gobernación, los más preocupados son los propios militantes de Acción Nacional, quienes no se explican cuál es el motivo por el que se le designa en el cargo y sólo encuentran que es amigo del mandatario federal, con quien compartió la 58 Legislatura de 2000 a 2003.
El segundo enroque en importancia es la renuncia de Gerardo Ruiz Mateos a la Secretaría de Economía para reincorporarse a la Oficina de la Presidencia de la República. Su salida obedece más bien al otro ajuste por la salida de Patricia Flores Elizondo del círculo más cercano a Calderón Hinojosa.
De ella se menciona que es una especie de dictadora que llegó a tener tal control de la Oficina de la Presidencia que incluso se confrontó con un buen número de miembros del gabinete presidencial, porque trataba de mantenerlos lo más alejados posible del presidente de la República. Una labor ineficaz la de la funcionaria, sobre todo por darle trabajo a su esposo, quien cobraba incluso más que ella, y por tener a su madre y hermanas trabajando en puestos clave de la administración federal.
Contrario a lo ocurrido con Gómez Mont, a Patricia Flores se les observaba con el rostro desencajado en aquél acto que se anunciaron formalmente los ajustes en el gabinete de Felipe Calderón, mientras que Ruiz Mateos se mantiene en el primer círculo del presidente de la República y su regreso confirma que es una de las personas de mayor confianza del mandatario.
“Confianza” es justamente la palabra clave, motivo por el que Bruno Ferrari de Alba, compañero universitario de Calderón, ha sido nombrado como secretario de Economía, después de ser director de Pro México, organización de la sociedad civil que ha sido calificada como “fatua” y falta de compromiso.
Lo anterior ha despertado un marcado descontento entre el sector empresarial, donde se ha criticado su falta de perfil, igual que pasó en su momento con el propio Ruiz Mateos, aunque con la observación de que ahora los empresarios dicen que preferirían al ahora titular de la Oficina de la Presidencia porque ya había rebasado la curva de aprendizaje.
Hablando de la confianza, todo hace indicar que Felipe Calderón está claramente ávido de contar en su gabinete con la mayor cantidad de personajes de su confianza que lo rodeen y lo respalden. Sus motivos tendrá, pero ha sido muy criticado por ello.
Tal vez es por ello que en la residencia oficial de Los Pinos destacó las virtudes de Blake Mora al calificarlo como “político legal, práctico y eficaz”, a quien le encargó como papel fundamental el enfrentar de manera decidida el problema de la violencia y al crimen organizado, mientras que a Ruiz Mateos le pidió una revisión y reestructura puntual de la Oficina de la Presidencia para que incremente su eficiencia y a Ferrari de Alba le recomendó en todo momento apoyar la economía de las familias mexicanas y promover la inversión, además de fortalecer a las pequeñas y medianas empresas, sin descuidad la necesidad de profundizar en materia de comercio internacional.
1 comentario:
Llegué a tu blog por casualidad, buscando algo de información sobre una diputada local. Leí tus primeros textos y al llegar a este no pude más. Entre asombro y tristeza me doy cuenta que tu buen intento de hacer una columna política se convierte en un espacio subjetivo para la crítica visceral. Mira que intentar ver a Gómez Mont como "tal vez el más solvente, serio y comprometido con la política interior de México" y retomo el tal vez... porque cualquier persona con el mínimo conocimiento de política sabe que el nombramiento de Fernando GM obedeció a presiones externas al primer círculo del calderonismo, presiones que vienen desde el PRI, pasan por Fernández de Cevallos (Su socio en un despacho de abogados, exsecretario personal) y llegan a Los Pinos.
Ya ni hablar de lo que dices de otros personajes en otros textos. Detuve mi lectura antes de reir o llorar.
@pablodoblell
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